Coma a su hora

En una reciente investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) se descubrió que las personas que cenan antes de las 21:00 horas antes de acostarse tienen cerca de un 20% menos de riesgo de los cánceres de mama y de próstata, en comparación con las que cenan después de las 10 p.m. o aquellas que se acuestan inmediatamente tras haberlo hecho.

Por ello desarrollar buenos hábitos alimenticios es esencial para que los alimentos produzcan los beneficios esperados en nuestro cuerpo. Esto no solo se relaciona con preparar bien o elegir adecuadamente los insumos que ingerimos, sino también con darnos el tiempo, el espacio y el gusto de disfrutar de nuestras comidas.

Cena reducida

Al respecto, el doctor Mauricio León Rivera, cirujano oncólogo de la Clínica Ricardo Palma y director médico del Centro Detector del Cáncer, expreso que la cena debería ser la comida más reducida en todo el día, ya que en la noche estamos preparados para ahorrar y recuperar energía por medio del sueño. Lo ideal es comer alimentos livianos que no produzcan indigestión y que no generen acumulación de energía que no se utilizará.

"Los seres humanos tenemos una vida principalmente diurna, lo que implica que nuestra tasa metabólica es más alta en el día. Por esta razón, comer en la noche implicará un procesamiento lento, para un momento sin actividad física como el sueño", añadió.

Además, dijo que las personas indisciplinadas con sus alimentos y horarios corren grandes riesgos de perjudicar su salud, como aumento del colesterol, males cardiovasculares como los infartos, obesidad, gastritis y probablemente hasta cáncer.

Dr. Mauricio León.
Oncólogo de la Clínica Ricardo Palma.